Comenzó siendo un paño de lágrimas en mi larga estancia en tierras finlandesas para pasar a ser un anónimo confidente de reflexiones.
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lunes, septiembre 16, 2013
Pasión...
Hoy me acompañan los acordes de suso que no son como la luna pero acarician el alma, hoy comienzo a entender que los errores los pago a precio de oro no porque tenga mala suerte, ya que la suerte me la cuelgo a la espalda todos los días, sino porque la excelencia es lo que tiene, placer infinito o infierno eterno.
Lejos de la labilidad y lejos de la indecisión están la pasión porque la pasión es recta hacia el camino que le dicta su patrón que no es más que su corazón, el que le dicta, el que hace que se equivoque y el que, en definitiva, le hace vivir.
Con este desgarro no puedo decir que sea feliz pero si que vivo intensamente los instantes que me bebo respirando como el tic tac de un reloj, aparentemente eterno hasta que un día, cada vez menos lejano, se pare.
Yo he navegado en tus labios y orgulloso em siento, yo he acariciado tu pelo y aun tengo el recuerdo de esa textura, yo se lo que es amar, se lo que es ese encogimiento de estómago, ese estremecer y sé lo que es llorar, reir, sufrir, sonreir...
Quién aún intenta consolarme me conoce menos que el que trata de ignorarme, porque mi fuerza y mi estabilidad, si, mi estabilidad, harán que no me rinda en mi misión que no es otra que la de andar en este camino espero que contigo.
Tengo que devolverte el llamador de ángeles, porque por más que lo llamo no viene, no em explica y no me consuela, ya te digo sólo es suso con sus divinos acordes quién me transporta a un lugar, a ese lugar en mitad de la nada, donde hacía tiempo que no lo escuchaba.
Permíteme que me presente porque puede que no te conozca del todo, pero seguramente habrá cosas que aún no sepas de mí, pues si las supieras el distingo entre mi y el resto sería tan infinitamente eterno como tu y todo.
Soy el que se preocupa en demasía, el que anda montado en un caballo llamado prudencia, el que es capaz de dormirse en 5 minutos pero querer una vida eterna, el amigo de la ocurrencia, amigo de la arruga, en la cara y en la ropa, pragmatismo es mi segundo nombre, conversador de la luna, intratable cabezón, cabezudo y cabezota, no tan listo como piensas pero mas listo de lo que creen, y futuro padre de la barbaridad, porque sólo tu y yo queremos bárbaros en nuestra vida, o al menos eso hablábamos.
No se por qué pero la luna no me abandona y me sigue sonriendo y yo con ella mientras charlamos y le cuento lo mío y ella em cuenta lo suyo, que aunque no lo parezca también lo tiene ahí donde la ves, tan blanquita y tan alta.
No sufras ni pienses demasiado, tómate tu tiempo y equilibra la balanza, a mi me tienes y me tendrás, no por debilidad sino porque me da la gana y porque como ya te dije eres tu o nada. La nada la vuelvo a tener así que seguiré andando porque andando es como te enamoraste de mí.
Espero que, de nuevo nuestros caminos se unan en esta inesperada curva y sino pues lloraré hasta que la última lágrima antes de caer al suelo me recuerde que el camino de losas amarillas continúa.
Cuídate y espero verte muy pronto y si no lo quisieras así, que te vaya lindo, muy relindo, no obstante te contaré un secreto... eres el amor de mi vida.
domingo, septiembre 15, 2013
Dolor...
Son las 07:17h de este domingo largo, triste y apesadumbrado.
En un día se me ha ido tanto que no se cómo voy a poder asimilarlo, es cierto que no ha muerto nadie pero también es cierto que se está muriendo, si no lo está ya, una parte muy grande de mí.
Te vas, tu crees que porque yo me fuí y yo creo que porque tu has provocado que yo me vaya, pero sinceramente, te vas y te busco en cada sonrisa, recuerdo, mirada, beso, abrazo...
No me da rubor decir que en tan poco tiempo te he considerado mi pareja ni mucho menos que eres la persona que más he querido de toda mi vida (exceptúo familia porque es un amor diferente), me va a costar hacer mi vida sin ti, aunque tonto de mí y no me da vergüenza decirlo porque tal y como hablamos yo no tengo miedo a equivocarme sino que tengo miedo a no hacer lo que quería hacer y contigo he sido yo mismo, lo he apostado todo y lo habrías tenido todo de mi, porque todo lo mio era tuyo y sobre todo porque tu eres todo para mí.
No me importan las explicaciones, ni el que dirán, ni absolutamente nada porque mi vida es sólo d emi propiedad y tengo claro el caminod e losas amarillas que seguiré, no porque sea el correcto, sino pq fue el que un día decidi hacer
No sabes la de veces que miraba atrás ne la estación o la de veces que te he estado esperando en la puerta a que ese coche llegara, se bajara la amiga intima de la luna y el gato, me zarandeara y me dijera: "Jose, te quiero enormemente a ti y quiero pasar el resto de mis dias a tu vera".
Pero eso no ocurrió como muchas otras que esperé que ocurrieran y que nunca ocurrieron, por eso la marcha, la fractura y la llamada de Soledad a la puerta parecen inminentes.
Soy raro, lo reconozco, soy diferente, lo sé pero sólo buscaba una aprobación de tu amor, porque aunque no soy inseguro, necesito tu seguridad y aunque no necesito a nadie, elegí tu compañía, tu amor y tu sonrisa.
Te quiero y te quiero tanto que todo esto me desgarra, me duele y de ma mucha mucha pena, creo q ue merecía mas soldados en el frente para defenderme, pero de las tropas tuyas no hablo que bastante tengo con las mias.
No hay malos ni buenos, no hay cosas bien hechas o mal hechas, lo que hay es un desentendimiento que nos lleva a esto porque no te pido ni atención ni que estés encima, solo espero que cuando alguien se pincha un pie con un alfiler, retire inmediatamente en un acto reflejo el pie como yo o cualoquiera haría, cuando te pinchas y o retiras el pie, es más que sospechoso y ademas triste tener que irme para decir, entre sollozos que te pinchaste el pie y que te duele.
Nunca quise llevar las cosas a los extremos porque confiaba en nuestra confianza, confiaba en nuestra charla y confiaba en ti. Tanto has querido frenar que parece que se ha parado.
Te quiero, es lo único que puedo decirte y si no te veo más (porque no creo en la amistad ni creo que seas capaz de ponerte cara a cara a decirme cuatro verdades), quiero desearte lo mejor, agradecerte lo mucho que he aprendido contigo y reconocerte que el día de Sevilla ha sido uno de los días más felices de mi vida (si no el que más).
Te lo repito y repetiré porque no me importa decirte cuantas veces sea necesario lo mucho que te quiero.
Dejo constancia de que el hueco que me has dejado NADIE va a poder rellenarlo, porque no he conocido a NADIE como tu.
Espero haber sido claro, ahora me voy a la cama con mi luna, un gato callejero y dos labrgimas que se quedan en esta sunfa de sofá.
Te quiero mi niña.
lunes, agosto 12, 2013
Conviviendo con metáforas...
De nuevo aquí, tu en la curva y yo en la infinita bisectriz, tu frente al cuarto de baño y yo justo detrás de él, tu pensando Dios sabe en qué y yo haciéndolo en tí...
De nuevo golondrinas susurrando que el verano continúa imparable como una apisonadora sin frenos, de nuevo los chiquillos en la plaza jugando con una pelota, corriendo y riéndose creyéndose los centros de ese universo tan pequeño y tan grande a la vez, de su propio universo.
Y es justo desde tu universo desde donde pueden apreciarse esos detalles y esas miradas que aunque no se ven, se oyen al igual que tus palabras que aunque no se oyen, se ven y al igual que tus labios que aunque no se sienten, besan por igual.
Y no tengo miedo a perder, porque no hay nada para perder, y no tengo miedo a sufrir porque hace mucho tiempo que se taparon los canales de Sodio-Potasio de ese infinito mielínico que hace recorrer todos y cada uno de esos impulsos que algunos llaman nervio, otros llaman dolor y yo tan solo llamo marea, marea de sales que crean flujos electrostáticos a los que le damos sugestión infinita para poder justificar nuestros actos mas puros, grandes e incosncientes.
Mi paso adelante nunca será un paso atrás, porque es el tiempo el que, como una pared móvil no deja de empujar y empujar hacia ese precipicio que acortamos o alargamos según el camino que vamos escogiendo. A mi la vida hace mucho que dejó de empujarme, porque voy un paso por delante de ella, me revolcaste unqa vez y jamás lo volverás a hacer.
Caminaba hacia una luz y, tonto de mí no percibía que eran tus ojos que, aunque no todo lo prendados que soñaba, esperaba y desde mi estrechez más entrópica, creía que debían ser, estaban ahí diciéndome: Yo soy libre de comprar lo que quiera así que no te creas microondas cuando en realidad eres piso, porque a los pisos al principio se les mira con recelo, justo al contrario que a los microondas que, irónicamente, se les arropa con más cariño, porque son menos importantes.
Y así comprendí como cuando iba en aquel avión los oidos debían entaponarse, y también comencé a ver colores más allá del espectro de la mirada humana desde el cuasiinfinito infrarojo hasta el no menos abundante ultravioleta.
Y entre el infra y el ultra quería a los dos, ultracariño, inframentiras, ultrasonrisas e infradolores...
De nuevo me acompaña ese vaso de agua que me recuerda esa calurosa tarde de domingo donde la bisectriz se conjugó y señaló por mi ventana que eras tu, aunque no gaditana, la más bonita y galana de toda la nación.
Sabes más de lo que me hubiera gustado, pero entiendo que debe ser así, odias menos de lo que creo que debería de odiar una persona inteligente, pero de nuevo hiciste con mis paradigmas ese puré que, aunque amargo, ya he probado dos veces por culpa de tu receta y de mis ingredientes.
Yo sólo te digo que algún día me vestiré de pirata, que habrá pelotas de playa y que inventaré una nueva nación que se llamará sonrisa eterna, una nación donde tu dirás qué está prohibido, qué está permitido y qué es lo que te hace sonreir, para, desde esa medida justa y sabia de convicción, inteligencia y humor, construir esa nación, ese país, esa independencia, en definitiva, construir.
Cógeme de la mano y no tengas miedo, pero sobre todo no permitas que la vida sea la que empuje, adelántate y da un paso por delante de ella, no te garantizo que no te equivoques, lo que si te garantizo es que verás la diferencia entre rodar por la inercia o rodar porque tú eras la que quiere pedalear.
Mientras, sigue sonriendo hasta que te salgan arrugas en las comisuras, como tanto te gusta decir y como pronto comenzará a pasarte, pero luego no te quejes de tantas arrugas.
La medida la pondremos nosotros, que ya está bien de seguir tanto el Sistema Internacional, así que ya sabes, manos a la obra.
miércoles, agosto 07, 2013
Y de repente una cosita
Andaba sólo por esa calle angosta, estrecha y lúgubre, pero no mala, porque la angostidad, la estrechez y lugubridad nunca fueron mis enemigos, siempre elegí amigos feos antes que amigos no verdaderos, amigos que se quieren a si mismos antes que personas que necesitan la querencia ajena como el oxígeno que respiramos.
Andaba sólo, decía, por esa calle y no porque no tuviera compañía, porque Dios y Goku (que son la misma persona) saben que siempre ha podido haber luz, sol o bombilla que me acompañase, pero yo quería la luz de la luna.
Es imposible decían, estás loco aseveraban, pero yo seguía mi camino, no buscando la luz de la luna, sino andando y pensando en ella, en la luz.
Un día di con ella y con ella comencé a hablar, la luna siempre he dicho que es muy buena compañera, fiel consejera, que sonríe cuando lo necesitas y se oculta cuando no la necesitas a ella.
Hablaba, relfexionaba y hasta preguntaba a la luna quién muchas veces me respondía y otras se callaba porque quería que yo averiguara la respuesta y así creciera en este mundo de pocos crecimientos espirituales y más afanosos.
- He pasado lo mío, le comenté una vez, pero no por dar pena sino como justificación de actos, hechos o palabras que a veces han podido ofender o incluso herir y yo, tan alegre cantaba.
- Pero no te puedes justificar, respondía ella que me cargaba sobre mis brazos el a veces dificil peso de la responsabilidad y el valor, el coraje, la valentía y, sin darme cuenta la hombría.
Son bastantes los pasos que he dado, y es sinuoso el camino que he recorrido, lo que me hace sentirme orgulloso de, desde la serenidad poder escribir estas líneas.
Y de repente llegaste para abrir la puerta de ese camino que vuelve a tomar una curva sinuosa, una curva que hace que me coma ciertos principios y porque no, ciertos finales, una curva donde la excepción de la regla se convierte en lo cotidiano y lo cotidiano en la excepción de la regla.
Pensaba que la luna iluminaba hasta que vi tu sonrisa y pensé que la luna me poníaen mi sitio hasta que vi tu mirada, pero lo que es peor, pensaba que la luna me quería, hasta que..... bueno hasta hoy.
¿Quién te dió permiso para entrar? ¿Quién fabricó esa mirada, a la vez dulce y a la cautivadora? ¿Quién orquestó esa voz para que no dejara de mirarte? tenía que haber hecho como Ulises y taparme los oídos en aquella travesía odiosa, odisea y odiseada, pero tu fuiste más rápida, tu me hablaste, tu cantaste y, además, cantaste carnaval.
Demasiadas armas para un escudo recien construido o quién sabe si aun por terminar de reconstruir, entraste con esa potencia que sólo tienen las grandes tormentas (de verano) para revolverlo todo, cuestionarlo todo, jugar con mis paradigmas y para mostrarme lo verdadero, lo que nunca falla, lo que siempre queda, lo que predomina, lo que agarra, lo que duele, lo que se siente, lo que se chilla, lo que se anda, lo que se escribe, lo que se siente, se sueña, se ama, se piensa, se comenta, se vive, se hace, se dibuja y todos desean...
Y mis vergüenzas se volvieron inútiles, y mis delirios cotidianos y mis penas, alegrías.
Aun intento digerir el gran banquete, cuando estoy seguro de que pronto llegará otro, así que nada, a disfrutar de este nuevo camino, donde desde lo normal y la cotidianeidad se alcanza lo especial, lo extraordinario y lo SU BLI ME, a escuchar eso de quiero un pedazo de tu vida entera, o aquello de te comería con pan y mantequilla, o con pan sólo, o sin pan, pero te comería.
No sé que tiempo tendré tu sonrisa, porque creo sinceramente que tanta suerte no me pertecene, pero si sé que mientras la tenga, la llevaré tatuada mas allá de la piel y si decides que se quede por mucho tiempo seré yo el que te tatúe una vida llena de sonrisas...
Cuídate, sal y entra, ríe, disfruta, estudia, duerme, come y sobre todo sé tu misma, que cuanto más te quieras, más te querré yo, haz lo que no he visto hacer nunca a una mujer que es quererse a sí misma y despreocúpate del resto, que del resto me encargo yo. Buenas noches cosita
lunes, agosto 05, 2013
JUM!
Como es el Cartojal a tu feria, como es el sol a tu tierra y como es mi luna a tu luna, ese vértice, esa bisectriz que no es infinita pero poco le falta porque llega hasta la blancura de su superficie para salir despedida tan rapido como puede a una tierra, a una calle, a una curva... a una casa.
Y no es infinito no porque no lo sea sino porque se escapa del raciocinio normal de "lo normal" que dirías tu en mi boca o de los miles de millones de te comos que, como eufemismo de una obra de arte mayor creada por el viento, la respiración y los suspiros que salen de lo más dentro de ti, sudas a través de unos poros minúsculos, tambien infinitos y de los que tuve la suerte de conocer en persona, centímetro a centímetro, palmo a palmo, mirada a mirada...
Y el sábado subimos y estuvimos aun más cerca de la luna, achicando la bisectriz lo máximo que pudimos, ahí comprendí en lo infinito de todo, de tu bisectriz, del viento y de la cámara que tras 30 años de peleas quiso mirarme con buen ojo, redescubrir el ojo del extrabarrio de mi pupila que, miraba firmemente a un objetivo sabiendo fielmente que acabaría llegando al marrón del círculo de entrada de aquel cono visual que hizo que un día dijeras: éste puede ser para mi.
Pero como bien sabes, yo no soy de nadie, como tu tampoco serás propiedad nunca de nadie, yo soy del viento, de la luna y de la tierra, mi problema fue cuando el viento la luna y la tierra se unieron para una conspiración que tras 23 ciclos heliocentrípetos, llegó por casualidad a un vaso de agua de una calurosa tarde de domingo.
Pocos pueden presumir de haberme quitado la ropa y tu me quitaste la piel, pocos pueden presumir de hacerme temblar y tu lo has conseguido, pocos pueden presumir de sacarme una sonrisa como la que tu me sacas con una cotidianeidad tan espasmosa que me tirar y reconstruir paradigmas a una velocidad tal que ni el fuego lo huele, ni el hielo lo siente.
No sé qué haces, cómo lo haces ni por qué lo haces, pero no dejes de hacerlo...
miércoles, julio 17, 2013
Conversaciones con la Luna lunera
Ay Luna lunera, de nuevo solos tu y yo y de nuevo en estas confesiones tan íntimas como los ojos de los demás nos permitan.
Qué te voy a contar yo de fidelidad, si llevas miles de años sin faltar a tu cita nocturna aún sabiendo que el día es más despierto, luminoso y claro, o al menos eso te han contado. Qué te voy a contar de la constancia, si cada año apareces y no marcas nuestro calendario, nuestras mareas y nuestra vida, al menos las de los que creemos que tenemos algo de humanista en nuestra sangre.
Qué te voy a contar yo de pureza, si tus cráteres son tapados ante la inmensa blancura que proyectas y haces llegar a nuestros jardines, estanques y a nuestros propios ojos, retinas, mentes y hasta a nuestra piel.
Te escribo todo esto porque estoy ciertamente cansado de la falta de coherencia, coherencia que, a fuego me han marcado, me ha puesto a prueba y, no sin antes pasar un calvario, he superado.
Mi coherencia me hace más honesto, mi inteligencia más selectivo y mis palabras me hacen a la vez más fuerte y más debil, porque unir palabras honestas te hace estar sólo, mientras que hacer palabras inteligentes te hace caer mal, no obstante las reglas de la coherencia no me permiten otra cosa y gracias al propio don de la palabra, de más d euna y de dos me he librado.
Pero no todo el mundo es así y uno de mis mayores defectos, sino el mayor, es esa inusitada capacidad de observar los detalles, hilarlos y sacar esas conclusiones que por mucho que me fastidien, acaban dándome la razón.
Y es por eso que quiero hacer un microanálisis de cuanto oigo, veo y escucho.
Atrás quedó tal vez una de mis archiconocidas teorías de la incoherencia acerca de las coca colas y las pajitas, hoy quiero explicar sentimientos y, por favor, que nadie se dé por aludido.
Empezemos por los frecuentes "yo sé lo que quiero" quienes confunden paradójicamente inseguridad con la mayor de las seguridades, quién realmente sabe lo que quiere no, lo dice, porque le faltan piernas para ir a por ello o, en todo caso lo explica pero no usa esa frase a caballo entre la justificación, la automuralla para esconderse y protegerse de los demás y la confirmación de algo que nadie nunca le pidió que le confirmara.
No puedo con la indecisión a grande escala (es decir, no me importa si no te decides por el sabor del helado) tengo la sensación que esa indecisión no es más que una lucha interna entre lo que quiero, lo que quieren que quiera, lo que quiero querer y lo que debería querer fruto de una mala construcción en época temprana de nuestra infancia de ciertos valores o estructuras básicas que, a la postre, sustentarán el resto de nuestra vida.
Si detesto la indecisión, aún más la incoherencia, el decir que no miente pero decir "dí que no estoy", confundir estilo con dinero, sonrisas con felicidad, tiempo con espacio, espacio con tiempo, amistad con amor, cultura con aburrimiento, diversión con modernidad, juventud o pago...
La incoherencia es como tener un espejo constante delante de nosotros, sólo que pensamos que el reflejo que vemos somos nosotros y no un reflejo y lo peor de todo, no vemos el marco del espejo.
El mar está lleno de tiburones, pero también está lleno de tortugas con pesados caparazones que te piden ayuda no para que las lleves a ningun lado, sino para que ralentices tu camino o te quedes con ellas, con las tortugas.
Y así el hombre se convierte en un desgraciado o la mujer en una sumisa, así el hombre termina por hacer lo que cree que está bien y lo que cree que es bueno, mientras que la mujer, fruto del maldito machismo imperante y que va transmitido en el ADN de esas estructuras de personalidad y valores que comentaba en la infancia, tiene todos los ingredientes para sentirse sometida por el peor de los malvados, que no es otro que el hombre que no se quiere a si mismo y que, por tanto no sólo no la querrá a ella tampoco, sino que necesitará humillarla y hacerla sentir aún más pequeña para sentirse falsamente feliz a tiempo parcial.
De la nada se alcanza el todo, un truculento todo que se construye a base de esa falta de estructuras, de incoherencias que se materializan en indecisiones, de mentiras, de violencia y de mucha falta de cariño.
Como te comentaba Luna lunera, no puedo evitar fijarme en estas cosas y sentir un poco de desazón ante lo que me rodea, pero entiéndeme lunita, es imposible bañarme en una piscina sin mojarme y es imposible andar sin pisar el suelo, aunque haya gente que crea que lo hace o ponga dispositivos artificiales para hacerlo.
Así pues hoy Soledad dormirá en el sofá y me iré a la cama con Desazón, ya que hacía mucho que no la acompañaba entre tanto stress, viajes y carnavales.
Sigamos andando por el camino de losas amarillas pero no mirando las losas sino el maravilloso paisaje que a nuestro paso nos abraza, nos deleita y nos regala instantáneas inolvidables e infinitas en nuestra retina, nuestra mente y a veces, muy pocas veces, nuestro corazón.
Hasta mañana Luna lunera.
jueves, julio 11, 2013
Lo normal
Esta semana pensé en secuestrarte en mi casa... luego miraba tus fotos al irme a dormir... y aunque no tengo siquiera fotos de tí, deja que te explique qué es lo normal, cual es mi normalidad, deja que me abra un poquito desde esta falta de estabilidad social pero estabilidad personal que bebo, disfruto, reflexiono y sobre todo digiero.
Lo normal es mirarte a los ojos, a esos ojos que sonríen además de mirar, a esos ojos que son los aunténticos patrones del alma, los que dirigen, mandan, ordenan y sobre todo asienten tantas veces al minuto como respiraciones tiene mi alma, mis pulmones y mis sentimientos.
Lo normal es querer cogerte una mano que apuesto que será suave y delicada, no como la mía que sabes que es áspera, fruto de esos trabajos de los que tanto me he quejado, tanto se han aprovechado y tanto me han explotado y no porque haya estado picando piedra, sino porque bien sabes que un minuto de mi vida no tiene precio y de la tuya... no lo quiero ni imaginar.
Lo normal es, desde la altura que pueden dar 29 primaveras, soltar la escopeta, dejar el coto al que nunca quise apuntarme y encontrar en ti una oportunidad que muchas quisieron darme pero que no quise o no quisieron aceptar.
He visto tanto en tan poco, he visto grandes caidas, grandes acontecimientos, grandes celebraciones, grandes tratos y grandes personas... Lo que veo y lo que aprendo no sirve más que para asegurar un tiro, para ver mas allá, volverme más reflexivo y, si algún día te elijo, saber que no te elijo desde la necesidad, sino desde la libertad que me regaló mi gran amiga Soledad.
Me como los kilómetros si hace falta, me como la provincia y me como mis cojones si hace falta, pero no me pidas que me coma la dignidad que una vez la probé y la indigestión me duró casi un año.
No soy nada especial, soy una persona normal que busca en la normalidad lo especial porque sabe que lo especial es ser normal y que lo normal es sentirse especial, porque la normalidad es comprender, empatizar, sonreir, andar, estar (o no) de acuerdo, correr, dormir, soñar, mirar el cielo azul y perder la vista observando golondrinas, hacer el tonto, estar todo el día en el coche cantando, enseñar a los ángeles a comerse petit suisses de plátano, leer, jugar, llorar, querer, abrazar, trabajar, estudiar, opositar y seguro que algún día aprobar y ser ese maestro que esta sociedad presa de sus miedos, sus complejos y los malditos hijos de puta que nos gobiernan, necesita.
Mientras cambio el mundo, acompáñame a cambiar el mío primero, a crear esa base desde la que disparar ideas, opciones B y música, mucha música, percusión, cuerdas y carnaval, mucho carnaval.
Eso es lo normal, esa es mi normalidad, no me pidas cerveza ni tabaco que no quiero morir aún más joven, no me des redbules ni actimeles que no quiero ser ni mas fuerte ni inmortal, solo dame cultura y un papel y un lápiz que es sólo así como seré fuerte en inmortal, no me pidas que vaya a 140 porque no me quiero matar (lo normal) no me pidas que chille, que te trate mal como a mí me trataron (lo normal) porque sé lo que es temblar de miedo con los huesos contra la pared, porque sé lo que es la angustia, pero también sé lo que es el amor ¿tu no? pues ojalá algún día este camino de losas amarillas nos acerque y te lo pueda mostrar y si no te lo muestro yo que te lo muestre alguien porque merece y mucho la pena.
Eso es lo normal, que no lo frecuente, si compartes mi normalidad o peor aún si me ves especial por hacer una alegoría a tanta normalidad, quizás también seas especial, o quizás seamos dos mediocres... sea como fuere lo importante no sería el reino al que pertenezcamos, lo importante sería que pertenecemos al mismo reino.
Quiero saber que te pasa y que, por fin, te enamores de mí.
miércoles, mayo 08, 2013
Sangrando...
Mira que me gusta escribir sobre temas alegres e inspiradores, sobre energías positivas y todas esas parafernalias creadas a partir de una sociedad mas bifidusiada, pharmatonada y actimelizada.
Y es que hoy volvemos a sangrar por culpa de la tolerancia que, en algunos casos es prima hermana de la estupidez, porque al fin y al cabo tanto el estúpido como el tolerante captan del exterior y son conscientes de las opiniones ajenas, aunque cada uno proceda de manera distinta.
Tengo cada vez más demostrado que un "NO" está cada vez peor visto por una sociedad que se queja de los productos que ella misma crea, de consentidos sociales, de huérfanos ambientales, de amistades sintéticas, valores borrosos, estrategias baratas, conversaciones usureras y opiniones nefastas, apolíticas y "atodo".
Recuerdo esa marvillosa película de acción futurista y de los noventa en las que Silverter Stallone decía improperios y saltaban multas o en las que nunca supimos como usar esas célebres tres conchas. Esa película la veía tan lejana y cuiriosamente la tenemos aquí al lado, aquí cerca.
Hoy se confunden terminos, como se confunden valores, criterios, razones y sentimientos.
Y como cromos te cambio la nobleza por la "hiperpocresía" o no me des el cromo de la angosta moral que ese lo tengo repetido muchas veces... te cambio la personalidad por la prepotencia, aunque ni sepa qué es lo primero porque no lo he visto nunca, ni lo segundo porque lo tienes tan interiorizado que es imposible verse el ombligo por dentro, salvo cuando es demasiado tarde.
Es buena esta blogoterapia porque sólo tú sabes a qué me refiero con estos términos y porque desde la cobardía del pseudoanonimato y las palabras en clave cual espía del KGB siento esa valentía con red que me permite decir sin decir jugar sin jugármela y ganar sin ganármela.
Hoy considero un día ciertamente injusto, porque los que enseñan a no chillar, han chillado, los que enseñan a respetar no han respetado y los adalides de la defensa equitativa en la justicia universal infinita del marquesado de villaquisiera con ducado rubio en cajetín de metal sollado por las esquinas y con óxido procedente del mal encerado, han sido tan injustos como previsiblemente injustos, porque no hay mayor ciego que el que no le han salido los ojos aún e intenta observar con las cuencas oculares, pero sobre todo porque, tras consejos vacíos, propuestas más idealistas que devolver el río por la alameda, contradicciones como trabajo rutinario, se nos olvida que sólo somos unos vendedores de lechugas.
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